sábado, 14 de enero de 2012

C'est pas la peine

Un enfant pleurait sur un piano,
Deux p'tites larmes coulèrent parmis les touches,
D'autres fracassèrent contre le sol,
D'autres se perdirent dans la bouche.

Alors, enfant pleurant, dans la nuit sereine
ne pense plus à ton chagrin, c'est pas la peine.






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sábado, 5 de noviembre de 2011

The Getaway

Cuando empezó a sonar el que debía ser el octavo nocturno seguido de Chopin, Will miró el reloj, incómodo. El camarero se había acercado ya varias veces a preguntar, pero él prefería esperar. Consideró por un momento que le hubiera podido surgir un imprevisto, pero ella siempre llevaba encima el móvil, y le habría escrito. Tenía mucho más sentido que simplemente se hubiera olvidado de ir, como otras veces.

No es que ella no le quisiera -pensaba Will-, debe ser que tiene muchas más cosas en la cabeza, todos esos problemas con el trabajo y la familia. Quizá había vuelto a quedarse hasta tarde en el bufete y se le había ido la cabeza con el caso en el que está metida.

Will se ajustó el nudo de la corbata y cambió de postura en la silla.

Siempre había sido una chica bastante impredecible y complicada, no era la primera vez que le dejaba plantado. Además, cuando Will la necesitaba de verdad, tendía a desaparecer.

De hecho, en los momentos importantes solía recurrir a sus amigos más que a ella. Además, él también estaba metido en líos con la empresa, trabajando hasta tarde, y siempre encontraba tiempo para ella. No, no podía ser eso, la teoría del trabajo servía de catalizador pero no de desencadenante.

Cansando de pensar en las posibles teorías, Will echó otro vistazo a la carta, cuando de repente tuvo la idea, una idea nueva, enorme y genial. Una idea que se fue agrandando cuantas más vueltas le daba y acabó inundando su cabeza como un tsunami. Todo empezó a cobrar sentido.

Se levantó bruscamente y fue andando rápido hacia casa. Al entrar, metió cuatro cosas en una mochila y algo de ropa en una maleta, cogió el pasaporte y los documentos importantes y se dirigió al aeropuerto. De camino, envió un mensaje al segundo de su empresa para que se hiciera cargo de ella y asumiera sus funciones durante un tiempo indefinido.







***







Cuatro años después, Cat estaba a punto de llegar a São João de Pirabas, siguiendo la pista a una IP desde la que se hizo una transferencia usando la cuenta bancaria que ambos tenían en común.

La verdad es que aunque aparentaba estar mirando tranquilamente el paisaje desde el asiento del copiloto, en realidad estaba muy nerviosa. No es que le fuera a afectar encontrarle, pero después de casi cinco años la mataba la curiosidad. ¿Qué extraño y oscuro motivo puede llevar a su ex-novio a dejarlo todo e irse a vivir a Brasil? ¿Se habría ido con otra? ¿O con otro? ¿Estaría huyendo de alguien?

El Jeep Wrangler negro entró en el pueblo. Era bastante pequeño, con pinta de nuevo y de ser destino habitual de turistas. Tras bordear el paseo que daba a una especie de ría, el coche se detuvo frente a un pequeño taller destartalado.

Cat se preguntó qué haría Will, el estresado empresario que había conocido en Seattle, en un garito lleno de motos sucias y coches antiguos con el suelo lleno de aceite.

Se acercó con una mezcla de extrañeza y asco a la ventana, intentando no tocar nada para no manchar su vestido italiano. Escuchó un timbre en la puerta principal.

Un hombre que estaba tumbado en un skate debajo de un coche, se deslizó fuera y se incorporó. Era más delgado de lo que esperaba, mucho más moreno y lucía un anillo de matrimonio en la mano derecha, además de su inconfundible media sonrisa. Will se secó el sudor de la frente y los hombros con un trapo y se dio la vuelta, sin reparar en ella.

Cuando abrió la puerta, una chica se lanzó encima de él tan repentinamente que Cat se sobresaltó. Will la sujetó por las piernas y la llevó hasta el capó de un Jaguar E-Type rojo oscuro, sobre el que se besaron.

A Cat le dio un vuelco el corazón. Acto seguido, giró en redondo y se fue por donde vino.

domingo, 23 de octubre de 2011

House Of The Rising Sun

Subo una canción grabada por Joaquín y por mí en mi resi el año pasado, atentos al pedazo de solo improvisado por @JoaquinMarti xD

miércoles, 19 de octubre de 2011

Leap In The Dark

He publicado poemas, ensayos, relatos, vídeos... pero nunca había publicado aquí la letra de una canción. Esta la acabo de escribir ahora mismo. Se llama Leap In The Dark.


I can see right through you,
I know all about your fears,
buried deep inside your mind
piercing it like spears.

I know how to heal you,
all I need is a little trust...

I want you to stay with me,
gonna take you away from here.
You'd better lean on me, girl,
cause we'll soar and disappear!

Pack your bags, come with me,
all I need is a little trust...


Take it, take it, take it,
take a leap in the dark
Hold the wheel for a minute
while I play the guitar

Take it, take it, take it,
take a leap in the dark,
no time left for regretting
as we reach for the stars!


There's no room for second thoughts
no room for a long goodbye
I'll be the ground you land on,
And if you fly I'll be your sky!

I can make you feel good
all I need is a little trust...


Take it, take it, take it,
take a leap in the dark
Hold the wheel for a minute
while I play the guitar

Take it, take it, take it,
take a leap in the dark,
no time left for regretting
as we reach for the stars!

(Take it, take it, take it,
take a leap in the dark)
Don't you wanna get dirty
while I'm driving my car?

(Take it, take it, take it,
take a leap in the dark, now)
do the faith walk while I moonwalk,
play your part and take a bow!

(Take it, take it, take it,
take a leap in the dark, yeah)
let it slide, take a ride,
make sure you stay by my side... Let's do it!

Take it, take it, take it,
take a leap in the dark,
cause all I need is a little trust.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Down on my knees


Sonando: Jeff Buckley - Hallelujah

Ya te lo he dicho alguna vez: esta canción siempre hace que me ponga religioso. No hablo de religioso en el sentido divino, grande y ruidoso de la palabra, sino de una forma íntima, umbría, introvertida. Pienso en ti y los sentimientos bajan a la punta de los dedos, gotean de mi pelo, ondulan con cada nota como un charco cuando llueve.

Siempre he pensado en blanco y negro, no hay colores en mi imaginación, ni siquiera grises. Cuando cierro los ojos, o cuando me evado y pienso en mis cosas, todo lo que veo son manchas de claridad en un fondo negro. Ahora que lo pienso, representa bien lo que sé de ti, retazos, un boceto de una persona, líneas poco claras, ínfimos puntos de luz en una extensa penumbra, no es lo suficiente como para enamorarme.

Pero eso no significa que no me agites. Poca gente lo consigue, sorprenderme, impresionarme, hacer que me dé cuenta de que les he subestimado. No suelo subestimar porque no suelo estimar, no juzgo a la gente de primeras. Pero si me he formado una opinión de alguien tras un tiempo, es raro que cambie, que se rompa y que tenga que tirar todos mis esquemas a la basura y crear unos nuevos, o renunciar a cualquier esquema contigo.

No sé si es Buckley o eres tú, pero el caso es que me tranquilizas, me provocas sonrisas y escalofríos, me trastocas la mente. Y así como estoy, agitado pero no revuelto, me estoy dando cuenta de que he vuelto. Ya no hay el Gabriel frío, contento, bueno y sin inspiración que ha habido durante los últimos tres o cuatro años.

De repente me siento vulnerable, me siento mal o me siento bien, voy y vengo, cambio de opinión. Pienso en ti y todo mi mundo se inclina, siento vértigo, descargo adrenalina y quiero que esa sensación no se vaya. Todavía estoy entumecido, es normal, ha sido mucho tiempo sin sentir casi nada y me va a costar acostumbrarme, pero puedo hacerlo, vivir en un mundo inclinado.

Mientras va terminando la canción de Buckley voy apurando los últimos escalofríos antes de encender la luz y poner otra canción cualquiera, antes de que mis sentimientos, fríos y líquidos, suban por mi espalda y se vuelvan a guardar dentro de mí.

Hoy no estás aquí para darte un beso con la mente de rodillas, pero escuchando a Jeff, pensé que podía construirte una capilla de palabras.



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jueves, 15 de septiembre de 2011

You ask, I answer.

Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón..., es una máquina
que al compás que se mueve hace ruido.


G.A. Bécquer





You ask me how I can know if I have ever loved, and I'm gonna tell you. Love is mind-blowing, soul-tearing, breathtaking, much bigger than any other feeling you can take. It shakes your guts, makes you want to shout, it beats the shit out of your brain and rips your logic apart.

You ask me how I can know if I have ever loved, and I'm gonna tell you. Love plays you like a puppet, it is prior to anything, doesn't let you sleep and when you finally do, love is the freakin scriptwriter, director and producer of your dreams. Love tortures you, love pleases you, love is the ultimate drug.

You ask me how I can know if I have ever loved, and I'm gonna tell you. I know it because I've seen you people saying you like each other. I've seen you hurt each other pretending to love, trying to get satisfied, to feel comfortable, and I find it GROSS. That selfish liking, I cannot accept it. Ersatz love, that's what it is. Me, I'm a mental sybarite, I take no ersatz.

You ask me how I can know if I have ever loved, and I'm gonna tell you. IT'S BECAUSE I LOVE YOU, YOU FOOL.

So whenever you get tired of ersatz love, call me. I'll show you the real deal.




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jueves, 4 de agosto de 2011

Eclosión

Cuando Nathan Stewart (el hombre con más éxito de toda América en el mundo del marketing) llegó a casa aquel día, todo en él irradiaba confianza y seguridad, al menos para cualquier observador normal.

Un observador avispado, sin embargo, habría notado que en su sonriente muro de piedra facial, había grietas. Habría percibido cómo esas grietas iban gradualmente marcándose más, en el eje central de su cuerpo. Habría advertido, alarmado, que Nathan Stewart, al llegar a casa aquel día, se estaba partiendo en dos y que, efectivamente, las dos mitades se estaban desprendiendo la una de la otra.

Al caer definitivamente al suelo los dos trozos vacíos de Nathan con un sonido hueco, dicho observador habría podido vislumbrar, si se hubiera fijado bien, a un pequeño ser de un color verde oscuro, húmedo, arrugado, lloroso y frágil, y habría podido verlo correr penosamente a la cama y abrazarse a la almohada, manchando las sábanas de lágrimas y sangre.

El único consuelo -pensó Nathan Stewart mientras lloraba- es que los observadores avispados escasean.





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