martes 4 de diciembre de 2007

Qué sería de la vida sin misterio

La gente me hace gracia. El ser humano.

Se supone que la inteligencia, como todas las demás armas que da Darwin (o Lamarck, que no estoy tan seguro), está para hacer más fácil la vida de la especie en el planeta, incluso a costa de las demás. Pero tiene sus inconvenientes. El ser humano (hablando todo lo lejana y objetivamente que puedo) se inventa cosas.

Estas cosas que inventa muchas veces son conceptos. Conceptos como lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, lo perjudicial y lo favorable, o conceptos como Dios.

No estoy negando la utilidad de estos conceptos en cuanto a la conservación del individuo y de la especie (que es para lo que estamos, en el fondo). Lo que pasa es que me asombra la incapacidad del hombre para abstraerse a todo lo que ha inventado y para ver las cosas como son en sí mismas, más allá de las ideas, de los pensamientos y de lo intangible. Para ver que, en el fondo, sólo hay unas cuerdas que vibran y ondas que van y vienen, en medio de una nada abismal, y que sólo somos un conjunto de ellas.

Me acuerdo de todo esto cada vez que oigo a alguien decir que "nos estamos cargando la Tierra". Es que es mentira. Lo de que la diversidad de especies es mejor es muy relativo. En el fondo no puede haber mucha diferencia entre que se muera un urogallo cualquiera y que se muera el último, que se tale un bosque cualquiera y que se tale el último. La Tierra cambia, y nosotros con ella, y nosotros a ella. ¿Que a peor? ¿Y por qué es peor? ¿Quién lo dice? Lo dicen los inventos del ser humano. Primos hermanos de los inventos que se la están cargando.

Pero claro, yo veo a un ser humano sufrir e inconscientemente me pongo en su lugar, porque se parece a mí. Y como tengo ese difícilmente explicable instinto de conservación, sufrir me resulta algo que no me conviene, algo malo. Y por analogía, hay cosas que me resultan buenas. Y ahí nace toda la ensalada. Volviendo al sufrimiento, como ser humano observo que estos cambios que está teniendo la Tierra últimamente causan sufrimiento, y por lo tanto, son malos. Así que frenemos el cambio. Sin embargo, otras cosas dañan la Tierra (así que causan sufrimiento indirectamente) pero son directamente buenas (seguramente en menor medida) para la conservación de la especie. Y ahí es donde está ahora mismo la ensalada.

Lo que creo es que el instinto de conservación ha causado un fascinante montón de cosas (como el hecho de que la materia se conozca a sí misma) pero que no tienen sentido más allá de ellas mismas.

¿Habrá algo que sí lo tenga? ¿Algo que no sea un invento? ¿Y de dónde sale el instinto de conservación para ser tan poderoso?

domingo 2 de diciembre de 2007

Primer paso

Ya tengo blog. Ahora sólo faltan las ideas.